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INFLUENCIA DE LOS MEDIOS Y TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN EN LOS PROCESOS PEDAGÓGICOS

 

 

Tiene la escuela la responsabilidad de fortalecer todo espacio que facilite en sus educandos los procesos de aprendizaje, para lo cual no debe ahorrar esfuerzo ni agotar ideas creativas e innovadoras. Por ende, se concibe a los medios y tecnologías de la información y la comunicación como posibles ayudas en tales pretensiones.

 

De ahí, que sea importante subrayar que Redondo y Torres (2004), señalan que:

 

La definición de medio está íntimamente ligada a las tecnologías, al proceso de la comunicación y a la interacción entre sus actores, el medio es el vehículo, soporte o instrumento a través del cual se envía o viaja el mensaje, de esta forma, desde el aire que es utilizado como canal cuando el profesor y los estudiantes se comunican en forma verbal en el salón de clases, hasta un programa de computador constituyen elementos de mediación. (p. 17)

 

Por su parte, Castañeda (2003, citado en Montero, 2006) plantea que:

 

Las llamadas tecnologías de la información y la comunicación TIC son el resultado de las posibilidades creadas por la humanidad en torno a la digitalización de datos, productos, servicios y procesos, y de su transportación a través de diferentes medios, a grandes distancias y en pequeños intervalos de tiempo, de forma confiable, y con relaciones costo-beneficio nunca antes alcanzadas por el hombre.

 

Actualmente, los medios y tecnologías de la información y la comunicación inciden en aspectos tales como: el manejo del lenguaje, la asunción de los valores, los modelos de comportamiento. Ante esto más que ubicarse en posturas negativas, se debe asumir una actitud activa de aprovechamiento en el aula; en esta perspectiva, el docente debe prepararse para movilizar conocimientos y promover competencia comunicativa desde la función formativa e informativa que traducen los medios de comunicación. Bajo esta perspectiva, “las TICs son entendidas como herramientas neutrales que posibilitan la gestión y transferencia de conocimiento” (Andrade, 2009, p. 23).

 

 “Más allá del impacto puramente económico, en los países en vía de desarrollo, los medios de información y comunicación cumplen un papel protagónico, dada las infinitas posibilidades de permitir una difusión rápida de la información, de los conocimientos, y sobre todo, de influir sobre los comportamientos y la formación de valores” (Redondo y Torres 2004, p. 46)

 

Por tal razón, el maestro debe reconocer el saber extraescolar que los estudiantes tienen acerca de los medios de comunicación; de modo que, puede articularlos, ampliarlos y profundizarlos aportando nuevas experiencias e ideas desde la enseñanza de la lengua, puesto que en el ámbito de la lengua y la literatura los lenguajes audiovisuales deben entrar como materiales didácticos y como auxiliares del aprendizaje, con los cuales el niño o la niña puede operar de tal forma que cifre y descifre los códigos que de estos emanan.

 

Es indiscutible que “el aprendizaje de la escritura puede mejorar notablemente si la escuela les brinda a los alumnos experiencias vinculadas a su mundo real, que tengan sentido social, con posibilidades que aprendan a tomar sus propias decisiones” (Peña, 2009, p.76).

 

En este sentido, asegura Ochoa (2005, p.18) que:

 

El uso de los medios en el aula es una estrategia exigente, rigurosa y sistemática; los maestros son los actores principales en este proceso. Cada ejercicio que se haga debe tener un propósito pedagógico claro, estar articulado con lo que pasa en el aula y tener unos efectos en los aprendizajes de los muchachos, para lo cual el maestro hace un seguimiento constante de sus efectos. No se trata de hacer un uso indiscriminado de mensajes y medios, sino de dejar atrás el aislamiento entre la educación y la cotidianidad; los medios son recursos que contribuyen a este objetivo.

 

Asimismo,  Salas y Umaña (2011) presentan que “hay que rescatar el rol del docente, puesto que el uso de los medios está mediatizado (valga la redundancia) por la forma en que éstos son presentados a los estudiantes, por el contexto instruccional y pedagógico que le dan soporte” (p. 20).

 

De ahí que para lograr la calidad de la educación García Ll. (1999, citado en García, Santizo & Alonso, 2008, pp. 169-170) expresa que “se debe dar una adecuada formación al profesorado para prepararlo en el uso de la tecnología, la investigación en la adaptación económica y social en la era de la información y la globalización en la que nos encontramos a principios del siglo XXI”.

 

Los docentes, desde su formación inicial, deben ser introducidos en múltiples alternativas de comunicación y en diversos lenguajes. Dado que la formación tradicional los prepara fundamentalmente para enseñar, práctica que privilegia la palabra del maestro, se hace necesario que el nuevo educador se prepare también para escuchar, para ver y para leer en sus estudiantes la riqueza que ellos portan y para permitir que otras voces y otros lenguajes entren en el aula de clases.

 

De ahí “la relevancia que tiene la capacitación en estas áreas de conocimiento, es decir en el manejo de las tecnologías, así como en el conocimiento y la aplicación de sus lenguajes, a fin de abrir el abanico de posibilidades para todos los sectores de la sociedad” (De la cruz, 2006, p.14).

 

En las escuelas no se puede generar un antagonismo con los medios y tecnologías de la información y la comunicación, ni satanizar la información que está allí. Educar es una tarea que exige actualizarse continuamente y hacia allá nos lleva el ritmo de esta sociedad mediática: aprender a trabajar pedagógicamente con los medios.

 

Por más refractaria que quisiera ser la escuela frente a la ciudad y a los medios, éstos están ya incorporados a la vida escolar de la misma manera que están los textos, los libros, los laboratorios, o los juegos, pues “la educación ha estado ligada de manera indefectible a los medios y ellos constituyen una condición de posibilidad de la educación, pero no algo que la determina” (Bustamante, 2004, p. 118).

 

Desde esta perspectiva es interesante destacar el planteamiento de  Cela, Fuertes Alonso y Sánchez (2010)  que conciben que “la educación constituye un aspecto fundamental que permite el desarrollo intelectual del ser humano, y por otra la tecnología se ha desarrollado vertiginosamente en la última década logrando un gran impacto en las actividades de la sociedad actual” (pp. 117-118).

 

Por ende, el propósito no es el de recurrir a innovaciones para que los medios entren a la escuela, sino de pensar las alternativas de relación entre dos entidades sociales que históricamente han estado vinculadas por la naturaleza intersubjetiva de la comunicación y de la educación.

 

Abrir la comunicación en las escuelas y promover la integración de los medios y tecnologías de la información y la comunicación a las prácticas escolares hace posible alcanzar tres propósitos específicos: aprender a leerlos críticamente, a comunicarse a través de ellos y a usarlos pedagógicamente haciendo que a la escuela entren las vidas de sus actores y que ellos puedan expresarse libremente, urdiendo relaciones de interlocución y cooperación para que la ciudad entre a la escuela y para insertar la institución escolar en la vida de la ciudad.(Rodríguez,2004, pp.48-49)

 

El tratamiento de los medios y tecnologías de la información y la  comunicación en las aulas debe ser ante todo creativo y crítico, considerar la televisión, la radio, el periódico, entre otros, como ayudas es importante dado la cercanía de éstos en la experiencia cotidiana extraescolar de los educandos.

 

Desde esta perspectiva, “el valor educativo del entorno extraescolar como fuente insustituible de educación se reconoce ampliamente, de modo que la atención a las experiencias de los estudiantes fuera de la escuela constituye un importante complemento escolar” (Manassero & Vásquez, 2007, p.2).

 

Cabrero (1999, citado en Alonso et al., 2010, p. 121) afirma que:

 

Incorporar la tecnología en la educación se ha vuelto casi una necesidad y no porque sea una moda o porque todo el mundo hable de ello; simplemente el no hacerlo significaría la exclusión de una realidad latente, debido a que esta se encuentra insertada en casi todas las actividades cotidianas del hombre, esto denota la importancia de la aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el proceso educativo y la implicación de sus actores.

 

Los medios y tecnologías de la información y la comunicación y su vinculación en el proceso de aprendizaje plantean una inquietud relacionada con la responsabilidad del docente en la construcción del nuevo currículo. Es importante evaluar hasta qué punto ha existido un compromiso formal activo de los conocedores del quehacer docente con la mediación de contenidos a través de las tecnologías adecuadas, acorde con la realidad situacional de los individuos en formación.

 

La inclusión de los medios y tecnologías de la información y la comunicación en el mundo escolar exige pensar y reconocer las características de la comunicación en la cultura escolar y en la cultura mediática. Ahora bien, “la importancia de las TIC radica en su capacidad de transmitir datos, voz, imagen o texto, tanto en forma masiva como personalizada, propiciando un alto grado de interacción entre los usuarios y potenciando la comunicación, la colaboración y la generación de información y conocimiento” (Torres, 2011, p. 6).

 

Todas las instituciones establecen nexos con los medios, por tal motivo no se puede afirmar que exista una separación entre la incorporación, los usos y las apropiaciones que las instituciones hacen de los medios  las tecnologías de la información y la comunicación, pues se incorporan con propósitos instrumentales, estratégicos o emancipadores, dependiendo de los usos que se hagan, y cada institución los apropia según los intereses de quienes desarrollen el trabajo con los medios, los propósitos institucionales y, sobre todo, las prácticas que realizan, las cuales no son estáticas pues el trajinar diario propicia formas diversas de usos-apropiaciones-incorporaciones.

 

Vale resaltar que “las TIC han permitido superar la distancia y el tiempo, favoreciendo el acceso al conocimiento y la información de manera rápida, sin importar el lugar donde esté almacenada, ni la ubicación de las personas que la utilizan” (Regueyra, 2011, p. 2).

 

Si bien es cierto, las TIC posibilitan el almacenamiento y transmisión centralizada de la información, también lo es que permiten el acceso, creación, recreación y publicación, interconexión y construcción del conocimiento de forma colaborativa, más allá de las limitaciones de la ubicación geográfica. (Badilla, 2007, p.7)

 

Es oportuno reconocer, que la implementación de los medios y tecnologías de la información y la comunicación, tan generalizado en casi todas las actividades de los seres humanos, cobra relevancia en los procesos de enseñanza-aprendizaje, donde su uso adquiere su mayor potencialidad, facilitando la labor educativa con la finalidad de mejorar el aprendizaje.

 

“El impacto de las TIC incide fundamentalmente en los saberes procedimentales (conocimientos) y saberes hacer procedimentales (procedimientos), con incidencia específica en los saberes ser y estar sociales (actitudes)” (Gallego, Gámiz & Gutiérrez, 2010, p. 4)

 

En la actualidad, las innovaciones tecnológicas han proporcionado a la humanidad canales nuevos de comunicación e inmensas fuentes de información que difunden modelos de comportamiento social, actitudes, valores, formas de organización, etc. Se ha pasado de una situación donde la información era un bien escaso a otra en donde la información es tremendamente abundante, incluso excesiva. “Las innovaciones tecnológicas están revolucionando la capacidad de acumular, transmitir y usar la información” (Gacel, 2007, p.78)

 

Por estas razones, “hoy en día el mundo requiere mejores docentes para responder a la demanda que la era de la información exige a la sociedad y a la educación en particular” (Valdivieso, 2010, p.3). En este sentido, los usos pedagógicos de los medios y las tecnologías de la información y la comunicación ofrecen múltiples oportunidades de cualificar la práctica docente y trascender las fronteras temporales y espaciales de cada institución.

 

“La innovación tecnológica en materia de TIC ha permitido la creación de nuevos entornos comunicativos y expresivos que abren la posibilidad de desarrollar nuevas experiencias formativas, expresivas y educativas”. (Ferro, Martínez & Otero, 2009, p.3)

 

Además, es oportuno subrayar que Marcano (2009) considera que:

 

El extendido uso de la lengua escrita, aunado al avance en el área de la tecnología de la información y la comunicación (TIC), privilegiando dentro de la informática a la tecnología multimedia, por ser una de las que goza mayor aceptación entre las nuevas formas de interrelacionarse, debido a su versatilidad audiovisual y kinéstesica, a la multiplicidad de herramientas y a su asequible aplicación; ha venido a reforzar la necesidad de dominar la mencionada competencia, por parte de los ciudadanos del mundo.(p. 118)

 

Se trata, entonces, de generar propuestas viables para el uso de las TIC como medios didácticos e innovadores capaces de cualificar los procesos de enseñanza- aprendizaje y por tanto, cuestionarse cómo pueden ayudar a que se logren las metas educativas en un programa de formación.

 

Así, “la utilización de las nuevas tecnologías debe examinarse desde la perspectiva de las prácticas pedagógicas. Por otra parte, el uso de estas nuevas tecnologías debe adaptarse a las diferentes disciplinas y favorecer la interdisciplinariedad”. (Gisbert,  2002, p.55).

 

 

Por lo tanto, el profesorado ha de sentirse confiado en la utilización de las TIC, lo que le exige la adquisición de conocimientos y habilidades en TIC que le permitan integrar estas tecnologías en su práctica diaria. Ha de ser competente, pues, en cuanto a estos recursos tecnológicos y esto conllevará una mayor utilización de los mismos. (Suárez, Almerich, Gargallo & Aliaga, 2010, citado en  Almerich, Suárez, Jornet & Orellana, 2011, p.30)

 

En definitiva, “las posibilidades didácticas de los medios de comunicación son tan amplias y dan tanto de sí que los docentes tendrán un abanico de utilización amplísimo, tanto como su propia imaginación y creatividad abarque”. (Méndez & Monescillo, 1993, p.33)

 

Los medios de comunicación pueden ser unos excelentes colaboradores curriculares, puesto que aunque por sí mismos no producen una mejora metodológica, sí pueden ser unos grandiosos instrumentos para favorecer el proceso de enseñanza aprendizaje, de cara a mejorar la práctica educativa y los resultados obtenidos por los estudiantes.

 

“Los profesores y profesoras deben tomar en consideración la integración de los medios y sus mensajes en su aula para emplearlos, y explotarlos de forma didáctica, en sus lúdicas actividades educativas”. (Monescillo,1995, p.63)

 

“El reto actual es situarnos ante las TIC como medio didáctico y en analizar su aplicación educativa” (Fandos, Jiménez & González, 2002, p.28). Sin duda alguna, lo que se busca es desarrollar un gran potencial de conocimiento e información para el mejoramiento de la calidad de la educación.

 

El desafío  es “convertir las TIC en herramientas útiles para la creación de entornos diferentes para el aprendizaje y la comunicación entre los participantes en la acción formativa” (Guzmán, García, Espuny & Chaparro, 2011).

 

Por ello, "los retos que plantea el nuevo entorno sociocultural deberían llevarnos a diseñar unas estrategias educativas y sociales que aprovechen lo mejor del nuevo contexto y que reduzcan las contradicciones y limitaciones que existen". (Marí, 2006, p.116)

 

De esta manera, la promesa del mejoramiento de la calidad de vida a través de la educación se encuentra sujeta al uso eficiente y responsable de los diversos medios y tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entre los que se incluyen tanto los medios masivos de comunicación como las tecnologías que han emergido en los últimos quince años. (Leal, 2008, p. 77)

 

Desde este horizonte, la inclusión de los medios y las tecnologías de la información y la comunicación en el mundo escolar debe entrar de manera integrada para propiciar una educación que ubique a los estudiantes en los nuevos contextos y se conviertan en una herramienta importante para apoyar los procesos didácticos de enseñanza-aprendizaje.

 

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